Alejandro García Ingrisano

Opinión de literatura, política, cine, toros…

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Directores de cine españoles en el extranjero – Revista Tiempo

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… Y Nos Reciben con Alegría

Cada vez son más los directores españoles que se van a rodar a EEUU o a cualquier otro país, con presupuesto y actores extranjeros. Berlanga se habría emocionado viendo cómo nos acogen.

Antes venían ellos a rodar aquí, porque era mucho más barato, y les recibíamos, berlanguianamente, no ya con alegría sino con euforia; admirábamos el tronío de ese gran pueblo con poderío, porque venían cargados de dólares y pagaban el triple por todo. Ahora es al revés. En plena crisis, hay una oleada de directores españoles que se van a rodar a Estados Unidos, aunque los motivos son muy variados. Desde la pura estadística (o con eso bromea Luis Berdejo) a los contactos personales o a facilidades económicas. Pero cada vez más directores españoles se van a rodar fuera.

Es verdad que la historia de los españoles en Hollywood ha sido casi siempre cosa de actores. Los pioneros, antepasados profesionales de los Bardem y Banderas, hacían versiones en español de películas que habían tenido éxito en EEUU. Entre Rafael Rivelles, María Ladrón de Guevara, Catalina Bárcena o Julio Peña sí que llegaron algunos dramaturgos como Gregorio Martínez Sierra y Enrique Jardiel Poncela. También se montó una sucursal de Hollywood en París, los estudios Joinville, donde Imperio Argentina rodó películas como Su noche de bodas, ¿Cuándo te suicidas? o Melodía de arrabal, con José Isbert, Maurice Chevalier o Carlos Gardel. Mejor es reír fue dirigida por Florián Rey y adaptada por Pedro Muñoz Seca. Ninguno de los dos dio el salto a Estados Unidos.

Durante el franquismo no es España la que va a Hollywood, sino Hollywood la que viene a España. Aquí se rodaron 55 días en Pekín, Doctor Zhivago y El Cid, entre muchas otras. Precisamente el director de esta última, Anthony Mann, estuvo casado con Sara Montiel, una excepción en esta época, ya que rodó tres películas en EEUU: Veracruz, Serenata y Yuma. Pero casi todos los papeles hispánicos en Hollywood son cosa de mexicanos. Se suceden también nominaciones sin fortuna al Oscar. Juan Antonio Bardem, Berlanga, Francisco Rovira Beleta, Jaime de Armiñán y Carlos Saura vuelven de la ceremonia de la academia con las manos vacías. También Europa mira hacia nuestro país, y producciones como los spaghetti western utilizan localizaciones y equipos técnicos y artísticos españoles. No parecía haber excesivo interés en España por probar fortuna fuera. La barrera lingüística y una realidad sociopolítica bastante excepcional cierran tanto nuestros productos como a nuestros profesionales al exterior. Pero llega el año 1982 y José Luis Garci gana el Oscar por Volver a empezar. El cine español comienza a recibir la atención de la industria estadounidense. Fernando Trueba ganará con Belle époque en 1992 y rodará Two Much con actores estadounidenses de primera fila. Entretanto, Garci había recibido otras dos nominaciones, por Sesión continua y Asignatura aprobada, y Carlos Saura una más por Carmen. Los éxitos de los directores, luego refrendados por Amenábar y Almodóvar, propician el desembarco de toda una generación de actores, de sobra conocidos.

Aquí vienen.
Pero son más recientes, sin embargo, las incursiones de directores españoles en producciones estadounidenses y europeas. Toda una generación de jóvenes está dando el salto a trabajar en otros países y otras lenguas. Algunos, como David Pastor (codirector, junto con su hermano Álex, de Infectados), porque estudiaron cine en EEUU: “Escribimos un guión en inglés con la idea de trabajar con actores en inglés en un rodaje en España, pero al final la producción fue 100% americana”, dice David. Álex, que había completado sus estudios de cine en Barcelona, se reunió con su hermano en Nueva York.

Otros, como Juan Carlos Fresnadillo, deben su trabajo en el extranjero a la generosidad de alguien que se fijó en su talento: “Gracias a Intacto recibí una invitación de Danny Boyle para dirigir 28 semanas después. Me planté en Londres y estuve allí dos años”. Fresnadillo superó la adaptación a un idioma que no dominaba y firmó una cinta que disfrutó de una gran distribución y posterior acogida mundial. Luis Berdejo (La otra hija) fue quien tomó la decisión de buscar oportunidades en otro lugar: “Pensé que, por una pura cuestión matemática, si en Estados Unidos se hacen más películas tendría más posibilidades de hacer una allí. Había estado a punto de rodar dos veces en España sin éxito, así que me decidí a intentarlo fuera”.

¿Es más difícil entonces conseguir trabajo en España? Nacho Cerdá cree que no. “Trabajar fuera no es la panacea, cuesta arrancar. Las oportunidades son una casualidad”. Él filmó Los abandonados en Bulgaria, en una producción española con participación británica y búlgara pero “con espíritu internacional”. “La carrera de un director no debe estar sujeta a una nacionalidad”, dice. David Pastor abunda en esta idea: “Hay historias que hay que contar en un sitio e historias que hay que contar en otro”. Generalmente hay coincidencia en defender, a pesar de todo, la industria española. “La actitud en EEUU es muy conservadora. En España están más dispuestos a salirse del género”, dice David Pastor. “Allí hay un agujero entre el súper presupuesto y el presupuesto bajísimo”. Algunos directores europeos que se habían ido a Estados Unidos, como Paul Verhoeven, han tenido que volver a sus países de origen ante las dificultades para encontrar financiación para proyectos más personales.

Ah, la globalización.
Nacho Cerdá, que estudió cine en Los Ángeles, explica las diferencias entre ambos lados del Atlántico: “La producción física de una película es un concepto globalizado, pero la producción financiera varía mucho. En Europa el director viene con un proyecto bajo el brazo, mientras que en EEUU al director se le contrata para rodar el proyecto de otra persona”. Cerdá señala que, en muchos casos, el rodaje de una película en EEUU es como el de un spot publicitario, donde “una empresa elabora un concepto y un guión, contrata a un director y luego hace el montaje”. En Europa, el director tiene generalmente más control sobre el producto final. “La industria estadounidense es una máquina que te puede devorar”, zanja Cerdá.

Los hermanos Pastor, Berdejo, Fresnadillo y Cerdá no son los únicos que se han aventurado más allá de nuestras fronteras. Juan Antonio Bayona, director de El orfanato, está ahora embarcado en un proyecto con Ewan McGregor y Naomi Watts. Jaume Collet Serra está en la postproducción de Unknown, con Liam Neeson. Rodrigo Cortés, que sorprendió este año con la película Enterrado, ha fichado a Robert De Niro y a Sigourney Weaver para su nuevo proyecto, Red lights.

A pesar de estas impresionantes credenciales, no todos se encuentran con reacciones positivas al volver a España. Luis Berdejo explica: “En muchas entrevistas y cuestionarios he sido presentado como un tipo resentido con su país, cuando yo nunca he mostrado nada que no sea agradecimiento. Pero parece que eso no vende. Tres de mis cuatro cortos fueron subvencionados, amo España, estoy muy agradecido a los festivales de cortos increíbles que tenemos y, si bien en la industria audiovisual hay ciertos personajes deleznables, no tengo sino gratitud y cariño hacia mi país”.

El cine ha sufrido la misma evolución que cualquier otra industria, y para encontrar trabajo, los jóvenes están dispuestos a irse al extranjero, algunos de forma coyuntural, quizá buscando una salida para un proyecto concreto; otros con más entusiasmo, refiriéndose a industrias que han producido películas que son parte de su educación sentimental. Queda claro que la presencia española en el extranjero ya no es meramente en representación de una franquicia más o menos inestable, sino que como en tantos otros oficios -la moda, las finanzas, la gastronomía- la exportación del talento español es una realidad permanente. Ya no van con la maleta de cartón. Van sabiendo. Y les reciben con alegría.

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Julio Camba – Tiempo de Hoy

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Si las modas responden a alguna lógica, la moda de Julio Camba es una que vale la pena investigar. Que a un articulista que murió hace casi 50 años se le edite y se lea debe responder a varias razones que nos propusimos descubrir. Para ello, repasamos las últimas novedades editoriales de Camba y hablamos con una serie de escritores y periodistas que, a pesar de pertenecer a distintas generaciones, reivindican a Camba como uno de los grandes de su profesión. Les planteamos la cuestión de que Camba pudiera ser un autor de tendencia.

El primero en desafiar nuestra tesis es Juan Manuel de Prada, que niega que Camba haya dejado alguna vez de estar de actualidad. “¿Las razones? Es un escritor con una mirada escéptica sobre la naturaleza humana, con una mayor capacidad de penetrar que los comentaristas al uso, que se quedan en la hojarasca. Esto le hace más legible, y ésa es la sustancia de su escritura, un estilo que no es viejo porque es sarcástico, poco florido y está lleno de inteligencia.” Tampoco Fernando Sánchez Dragó está de acuerdo: “¿Relevancia en la España de hoy? Ninguna. A la vista está. Las observaciones de Camba estaban inspiradas por el sentido común, y en la Vandalia (así la llamo yo) de nuestros días todo es dislate. España no cambia nunca, a no ser que lo haga para peor. Suelo decir, parafraseando a José Antonio, que nuestro país es una unidad de destino en lo infernal. No tenemos arreglo. Lo mejor es liquidar el país por desahucio, ruina y derribo.”

Si en algo sí coinciden todos nuestros entrevistados en señalar su brillantez como escritor. Gran cronista de viajes (La Rana Viajera) y admirable gastrónomo (La Casa de Lúculo), Camba es, según Fernando Sánchez Dragó, uno de los tres mejores periodistas que ha visto España. Arcadi Espada va más allá y le sitúa entre los tres mejores escritores españoles. “Su problema es no haber recibido esa valoración. Tener gracia en España es peligroso. Se le dijo chistoso, le encasillaron. Sus únicos pecados fueron tener gracia, ser inteligente y escribir en los periódicos.” Pero si por algo seguimos sus crónicas es porque, junto con las últimas noticias del casino de San Sebastián o un análisis del chucrut, adivinamos certeras descripciones de la forma de ser de los habitantes de distintas regiones, y de aquellos que los gobiernan. De esta forma, ayuda a desentrañar, como han hecho los Delibes, Pla o Chaves Nogales, las particularidades de los españoles y “la confrontación de lo español frente a lo foráneo” – habla de Prada – “fue un gran cosmopolita, lo que le permitió trazar la radiografía del alma española sin casticismo y sin veneración hacia lo foráneo.”

Nacido en Villanueva de Arosa, emigró con 13 años a Buenos Aires, donde se asoció con círculos anarquistas. Tanto es así, que en 1906 fue llamado a declarar por el atentado de Mateo Morral contra Alfonso XIII, en el que murieron casi 30 personas. Camba negó su relación con Morral. Empezaba en él una etapa de escepticismo hacia cualquier idea revolucionaria, que desembocaría en una hostilidad voraz. Hacia el Estado, en cambio, su inquina inicial se moderó hacia un hiriente escepticismo. Otra cosa es su opinión de la casta política, por quienes jamás mostrará respeto alguno. Mario Noya dice que ya están en la obra de Camba “el arribismo, el fanatismo, la mediocridad de los políticos y sus mariachis, los debates parlamentarios sórdidos, banales, friquis o perfectamente estúpidos”.

No hace falta preguntarnos qué escribiría Camba sobre Gürtel, el Ministerio de Igualdad o el estatuto de Cataluña. Sus artículos sobre el baño de sesenta mil pesetas que se mandó construir Azaña, y frases como “comprenderán ustedes que la República española no iba a ponerse del lado de los maridos” (sobre la ley del divorcio) o “cambiando artículos del Estatuto catalán por puntos del programa socialista (…) se fue haciendo esta Constitución tan nueva” son, para muchos, perfectamente aplicables a la política de hoy en día. Arcadi Espada recuerda que Camba “no formó parte del fascismo ni del comunismo, representaba esa tercera España que hoy revive por cansancio frente a la socialdemocracia y la derecha”. Cansancio al que ya se refiere el gallego repetidas veces: “Al votar la República, el pueblo no lo hizo precisamente por entusiasmo republicano. Aquel voto, más que un voto en pro, fue un voto en contra; pero no sólo en contra del rey (…) sino en contra de todo un sistema”.

Ahonda en esta idea Juan Manuel de Prada: Camba “fue un diagnosticador atinadísimo de la República. Su desencanto irónico es una de las visiones más lúcidas de esta época.” Su denuncia del amiguismo y la corrupción en el Madrid republicano, y sobre todo los sucesos de octubre de 1934, se tradujeron en apoyo de Camba al golpe de estado de las tropas nacionales. Queda manifiesta su decepción con el experimento republicano: “Y lo peor es que antes (…) había siempre una solución (…) la República; pero ahora que tenemos la República, ahora ya no tenemos solución.” Consiguió escapar a Sevilla, y tras la guerra, en la que ejerció de corresponsal del ABC, volvió a Madrid y se instaló en el Hotel Palace (habitación 383). Sobre todo en esta época, se volvería más huraño y abandonaría los libros monotemáticos y de viajes para abrazar textos heterodoxos, aunque manteniendo ese espíritu epicúreo y tono sarcástico que le caracterizan, siempre teniendo en cuenta las limitaciones que imponía el régimen a los escritores: “En casi todo el interior de Castilla, al pescado se le llama fresco, pero no al pescado fresco, sino al pescado podrido.”

Sentencia Mario Noya, otro gallego: “Quien se engolfa en el dichejo ese de que no hay nada más caduco que el periódico de ayer es que, o no da más de sí, pobriño, o no ha leído a nuestro hombre… o es político.” Ciertamente, si en el periódico de ayer escribió Julio Camba, o algún otro autor que han mencionado los entrevistados durante nuestras conversaciones – Josep Pla y Manuel Chaves Nogales hacen insistentes apariciones – éste contendrá una evaluación irreverente de los males que aquejan hoy a España, y por desgracia, de los que le afligirán dentro de casi 50 años.

Novedades editoriales de Julio Camba

Aventuras de una peseta (Alhena Media, 2007)

La ciudad automática (Alhena Media, 2008)

Maneras de Ser Español (Luca de Tena, 2008)

La rana viajera (Alhena Media, 2008)

Un Año en Otro Mundo (Rey Lear, 2009)

Haciendo de República y artículos sobre la guerra civil (Libros del Silencio, 2010)

Ésta es la versión no editada del artículo que apareció en la revista Tiempo la semana del 27 de agosto al 3 de septiembre.

Written by pursewarden

septiembre 6, 2010 at 8:30 am