Alejandro García Ingrisano

Opinión de literatura, política, cine, toros…

El camino de Roma de Hilaire Belloc – La Gaceta

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“Partiré de este lugar donde, por mis pecados, serví bajo las armas; haré a pie todo el camino y jamás utilizaré máquina alguna que ande sobre ruedas; dormiré al raso y recorreré treinta millas al día; oiré misa todas las mañanas y estaré en la Misa Mayor que se oficie en San Pedro el día de San Pedro y San Pablo”. Así comienza la peregrinación de Hilaire Belloc que le lleva desde la Alsacia hasta Roma. Por el camino, Belloc quebranta uno a uno todos sus votos, pero el lector de esta juguetona crónica sabrá perdonarle.
Es Belloc un peregrino abierto a las experiencias, enemigo de la queja y proclive a la conversación y al disfrute. Imposible no contagiarse de su entusiasmo por la arquitectura, la gastronomía y la naturaleza. El texto, como su nombre indica, sólo se centra en el camino, pero la diversidad de aventuras colmarán al lector que quiera compartir la hazaña de recorrer Europa a pie a principios del siglo XX.
Con un marcado estilo periodístico, El camino de Roma comparte vivencias de manera generosa: anécdotas, conversaciones y hasta dibujos. Así, nos formamos una idea clara de la arrolladora personalidad de Belloc, que incluso participa con un lector imaginario (aunque ligeramente irritante) en estrafalarias conversaciones que recuerdan más a Tristram Shandy que a los contenidos reportajes de un peregrino piadoso. Y es que Belloc es un caminante alegre, que vive los paisajes y las experiencias como un milagro y no como simple medio para alcanzar una meta. Disfruta y nos hace disfrutar con las cosas sencillas; con las vías y bosques que marcan su recorrido.
Éste combina momentos de placidez con otros de verdadero peligro, como en el fallido cruce de los Alpes. Belloc describe evocadoramente cada uno de estos instantes, y su natural curiosidad y tendencia a la charla con cualquiera que se le cruce en el camino nos acerca a sus vivencias y nos da la sensación, al llegar a Roma, de haber realizado con él la peregrinación.
La sencillez y la erudición de este volumen despertarán en quien no haya leído antes a Belloc el deseo de examinar su prosa más a fondo, y quien ya sea un habitual de su obra quedará satisfecho tras la exploración de este camino con un magnífico acompañante, que quebranta sus votos por causa de fuerza mayor pero cumple un objetivo más importante: avivar en sus lectores el fervor del peregrino.

Written by pursewarden

octubre 19, 2011 a 7:02 am

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