Alejandro García Ingrisano

Opinión de literatura, política, cine, toros…

Los Toros y las letras, en Libertad Digital

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La semana pasada quedaba inaugurado el portal de Burladero Cultura, una iniciativa de Miguel Ángel Moncholi, que junto con Aleyda Baz, José María Moreno Bermejo y servidor, pretende recordar que la fiesta de los toros es primordialmente una manifestación artística.

La presencia de los toros en el mundo del arte, en la obra de autores como Picasso, Bergamín o Lorca está suficientemente documentada. Pero por sí mismo, este dato no convierte a la tauromaquia en arte: Hay que ir más allá, teniendo en cuenta que el arte no representa las cosas de forma neutra, sino por ejemplo, de manera positiva (los toros) o negativa (el bombardeo de Guernica). Por la condición de aficionados de estos artistas, la elección de la fiesta como fuente de inspiración es equivalente al tratamiento de la música en una novela (Fausto de Goethe) o de un poema en una pieza musical (un poema de Schiller en la Novena de Beethoven). Es decir, hay en esas obras una apreciación estética que elevan la fiesta a la categoría de arte. De ello hablaremos más adelante.

Los dioses olvidados’, de Alfonso Tresguerres nos da más pistas de por qué la tauromaquia es un arte. Tresguerres habla del toreo como una ceremonia entre hombre y animal, en la que el animal no es simplemente una bestia frente al sacrificio sino que está dotado de cierta cualidad mágica. La fiesta reproduce una relación de respeto y de intuición de ese principio mágico que está en las pinturas rupestres pero que se ha convertido ahora en un acto que constituye el arte del toreo. Este acto ha evolucionado de rito a  ceremonia articulada (en tres tercios) que presenta una serie de reglas que enmarcan la obra artística del torero.  La consolidación de la tauromaquia como arte produce un lenguaje propio que sólo resulta plenamente comprensible al iniciado, aunque ello no sea óbice para suscitar la emoción en cualquier espectador.

Repasados ciertos criterios formales de la razón de la tauromaquia como manifestación artística, faltaría completar la justificación estética a la que nos referíamos antes. Aunque ésta se debe encontrar en la propia fiesta, también la literatura y la filosofía nos han dejado textos que ponen de relieve la belleza y la emoción de una corrida de toros. Por ello, pasamos a dar una breve relación de la tauromaquia en las letras, que se ha dado primordialmente en países con tradición cultural taurina, es decir, en Hispanoamérica, Francia y España.

Agustín de Foxá, en su obra ‘Por la otra orilla’, se encuentra en Perú con Pepe Luís Vázquez. El capote de éste, extendido sobre la mesita de un club de campo, es para Foxá algo de España, algo que le hace sentir en casa y que le recuerda, aún en ese ambiente anglófilo de club de golf, que Hispanoamérica y España son una unidad cultural. La tauromaquia sirve de referente frente a la Leyenda Negra. Son muchos los aficionados hispanoamericanos que han escrito acerca de la tauromaquia, y aunque este año resulta ineludible hablar del premio Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, no hay que olvidar a otros autores importantes como Rafael Ramírez Heredia o Enrique Larreta.

En Francia, no sólo son muchos los que han tratado el tema del toreo, sino que además lo han hecho como manifestación cultural propia. Desde esa perspectiva, las teorías que presentan a la tauromaquia como propia de un país que aún no ha pasado por la Ilustración, atrasado – nada menos que la Leyenda Negra auspiciada por los propios españoles – quedan en ridículo frente a Montherlant y sus Bestiarios, Jean Cocteau, Francis Wolff, Bataille, Michel Leiris o Roland Barthes, con ‘El deporte y los hombres’.

En España, contamos con una de las más brillantes biografías escritas en el siglo pasado (‘Juan Belmonte, matador de toros’ de Manuel Chaves Nogales), con filósofos que han hablado de la tauromaquia, como Ortega y Gasset en ‘La caza, los toros y el toreo’, Savater en ‘Tauroética’ o José María de Cossío en su monumental enciclopedia taurina; con ensayos como ‘La música callada del toreo’ de Bergamín y los textos de Néstor Luján y Díaz Cañabate, de Dragó, Amorós y Manuel Román. En el campo de la poesía queda la poderosa elegía de Lorca ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’, un torero que además fue escritor y cuya muerte fue también llorada por Miguel Hernández y Rafael Alberti, quien había hecho el paseíllo en su cuadrilla. No es Sánchez Mejías el único torero/poeta, como atestigua el trabajo de Rafael de la Serna o Mario Cabré.

Eso sin olvidar a los muchos críticos taurinos que nos han dejado escritas páginas sobre las tardes de toros, con ese lenguaje propio del mundo taurino y que ha creado un género único, graciosamente parodiado por Cortázar en ‘De un tal Lucas’. Hablamos de Joaquín Vidal, de Gregorio Corrochano, de Pepe Alameda e incluso del poeta Gerardo Diego, que ejerció la crítica taurina ocasional.

Pero la fiesta es una manifestación artística que traspasa fronteras. Muchos estadounidenses llegados a Méjico o España quedaron fascinados con los toros: Budd Boetticher, Orson Welles, Ava Gardner y otros aficionados anónimos, como mi abuelo Anthony Ingrisano, que llegó con el Plan Marshall a este país y me contaba años después cómo compartió tendido en Las Ventas con Ernest Hemingway, autor de novelas como ‘Fiesta’ o ‘Muerte en la tarde’, que plasman su atracción por la tauromaquia.

La justificación estética de la fiesta queda reflejada en las páginas de todos estos autores y de muchos más, y la lectura de las mismas debe dejar en evidencia  a quienes colocan en un mismo plano todas las fuentes de inspiración, como si éstas fueran en el fondo una excusa y no causa de un juicio de valor en cualquier obra de arte. Burladero Cultura no es la única iniciativa en este sentido. La Biblioteca Nacional está digitalizando antiguas revistas taurinas y la Unión de Bibliófilos Taurinos lleva años trabajando para catalogar y discutir acerca de la literatura y los toros. Porque ante consignas y leyendas, hacen falta razones.

Versión no editada del artículo aparecido en Libertad Digital.

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