Alejandro García Ingrisano

Opinión de literatura, política, cine, toros…

Leviatan o la ballena de Philip Hoare, en Libertad Digital

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Inspirado por la gran novela estadounidense Moby Dick, Philip Hoare escribió un heterodoxo ensayo sobre las ballenas, que tras el éxito de crítica y el premio BBC Samuel Johnson de no-ficción, la editorial el Ático de los Libros ha traído a nuestro país.

El libro se centra en la historia de la ballena y su caza entre los siglos XIX y XX, trazando un interesante paralelismo entre el auge de la industria ballenera y el lado más mítico de la historia estadounidense. No se queda en eso, sin embargo, ya que el tipo de ensayo que practica Hoare es libérrimo, y se desparrama allá por donde le llevan sus vivencias e investigaciones.

Es precisamente la capacidad de investigación de Philip Hoare el mayor valor de Leviatán, que nos ofrece datos y descripciones fascinantes. Desde el proceso de caza y limpieza de la ballena hasta su presencia física o simbólica en distintas culturas, pasando por las historias de los naturalistas y exploradores que han contribuido al conocimiento del cetáceo; el libro resulta irresistible cuando se centra en la soberbia labor de indagación de Hoare. Tiene en estos pasajes la prosa una cualidad de inmediatez, sencilla y cautivadora:

“A estas alturas, la cubierta estaba bañada en aceite y se había convertido en una gran pista de patinaje; los hombres corrían el riesgo de resbalar y caer por la borda en unas aguas infestadas de tiburones. La vida era algo provisional e imprevisible: otros podían morir aplastados por pesados trozos de carne de ballena, o abrasados por aceite hirviendo, o rajados por los cuchillos de descuartizar. Comparado con los peligros de trinchar la ballena, la revisión de esperma era una tarea muy popular. Se recogía en cubas y los marineros apretaban los grumos del aceite que se coagulaba al enfriarse por no recibir ya el calor corporal de la ballena. Algunos incluso se metían en las cubas como si fuera un lugar en el que pisar la uva (…)”

Sin embargo, Hoare no se conforma con estos aciertos, y trata de introducir largas reflexiones de mayor profundidad entregándose a la filigrana de forma y de fondo. Su ambición supera a su capacidad como prosista, y la caída en el melodrama es excesiva. “Lo que para mí fue una excursión quizá salvó la vida de una ballena”. No puede evitar Hoare dejarse llevar por el entusiasmo, rozando en ocasiones lo frívolo. Sus comparaciones entre la ballena y el humano pasan de lo simpático a lo exagerado con demasiada facilidad. Hablando del uso y caza de la ballena para fabricar nitroglicerina, dice: “El mismo impulso que que permitió la carnicería en el frente occidental pareció animar la matanza en los océanos del mundo”. Tampoco beneficia a la narración las tesis de facultad de filología en las que a veces cae Hoare, encontrando rebuscadas lecturas sexuales o raciales en Moby Dick, por ejemplo.

El modelo de ensayo que propone, tan deslumbrante y ajeno a corsés y estructuras de cualquier tipo, le viene a ratos demasiado grande. Un estilo que Muñoz Molina ha comparado con Sebald y Chatwin, y en el que unas pocas grandes mentes pueden sentirse plenamente cómodas, controlando un ensayo sin sistema. Hoare es brillante con ciertos tipos de narración, y es una lástima que sienta la obligación de dar mayor empaque a su libro con una serie de reflexiones que ponen en evidencia que su capacidad expositiva no está a la altura de su talento como pensador. La gran baza del libro, que permite la aparición de Melville, Hawthorne, pequeños museos ingleses, serpientes marinas, naturalistas victorianos y decenas de cosas más, es a la vez su gran peligro: la dispersión excesiva. Junto con material muy bien elegido, encontramos ideas someras y mal expuestas.

A pesar de esta irregularidad, del paso de grandes secciones sublimes a fragmentos irritantes (“Ah, el mundo. Oh, la ballena.”, tiende a repetir el autor con énfasis), Leviatán es un libro muy recomendable, cuyo mar de datos y anécdotas está exhibido en la mejor tradición del ensayo anglosajón. Hoare sabe transmitir lo fascinante del mundo de las ballenas, e incluso le perdonamos que su entusiasmo a veces se desborde: “Ningún escritor, ni antes ni después, ha tenido un tema más épico”, dice refiriéndose a Moby Dick. Su trabajo resultará muy del agrado de amantes de la historia, de las ciencias naturales, de la literatura, cazadores y conservacionistas y curiosos en general. Y es que Leviatán está lleno de perlas, aunque a veces haya que bucear para encontrarlas.

Versión no editada del artículo aparecido en Libertad Digital.

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