Alejandro García Ingrisano

Opinión de literatura, política, cine, toros…

Julio Camba – Tiempo de Hoy

with one comment

Si las modas responden a alguna lógica, la moda de Julio Camba es una que vale la pena investigar. Que a un articulista que murió hace casi 50 años se le edite y se lea debe responder a varias razones que nos propusimos descubrir. Para ello, repasamos las últimas novedades editoriales de Camba y hablamos con una serie de escritores y periodistas que, a pesar de pertenecer a distintas generaciones, reivindican a Camba como uno de los grandes de su profesión. Les planteamos la cuestión de que Camba pudiera ser un autor de tendencia.

El primero en desafiar nuestra tesis es Juan Manuel de Prada, que niega que Camba haya dejado alguna vez de estar de actualidad. “¿Las razones? Es un escritor con una mirada escéptica sobre la naturaleza humana, con una mayor capacidad de penetrar que los comentaristas al uso, que se quedan en la hojarasca. Esto le hace más legible, y ésa es la sustancia de su escritura, un estilo que no es viejo porque es sarcástico, poco florido y está lleno de inteligencia.” Tampoco Fernando Sánchez Dragó está de acuerdo: “¿Relevancia en la España de hoy? Ninguna. A la vista está. Las observaciones de Camba estaban inspiradas por el sentido común, y en la Vandalia (así la llamo yo) de nuestros días todo es dislate. España no cambia nunca, a no ser que lo haga para peor. Suelo decir, parafraseando a José Antonio, que nuestro país es una unidad de destino en lo infernal. No tenemos arreglo. Lo mejor es liquidar el país por desahucio, ruina y derribo.”

Si en algo sí coinciden todos nuestros entrevistados en señalar su brillantez como escritor. Gran cronista de viajes (La Rana Viajera) y admirable gastrónomo (La Casa de Lúculo), Camba es, según Fernando Sánchez Dragó, uno de los tres mejores periodistas que ha visto España. Arcadi Espada va más allá y le sitúa entre los tres mejores escritores españoles. “Su problema es no haber recibido esa valoración. Tener gracia en España es peligroso. Se le dijo chistoso, le encasillaron. Sus únicos pecados fueron tener gracia, ser inteligente y escribir en los periódicos.” Pero si por algo seguimos sus crónicas es porque, junto con las últimas noticias del casino de San Sebastián o un análisis del chucrut, adivinamos certeras descripciones de la forma de ser de los habitantes de distintas regiones, y de aquellos que los gobiernan. De esta forma, ayuda a desentrañar, como han hecho los Delibes, Pla o Chaves Nogales, las particularidades de los españoles y “la confrontación de lo español frente a lo foráneo” – habla de Prada – “fue un gran cosmopolita, lo que le permitió trazar la radiografía del alma española sin casticismo y sin veneración hacia lo foráneo.”

Nacido en Villanueva de Arosa, emigró con 13 años a Buenos Aires, donde se asoció con círculos anarquistas. Tanto es así, que en 1906 fue llamado a declarar por el atentado de Mateo Morral contra Alfonso XIII, en el que murieron casi 30 personas. Camba negó su relación con Morral. Empezaba en él una etapa de escepticismo hacia cualquier idea revolucionaria, que desembocaría en una hostilidad voraz. Hacia el Estado, en cambio, su inquina inicial se moderó hacia un hiriente escepticismo. Otra cosa es su opinión de la casta política, por quienes jamás mostrará respeto alguno. Mario Noya dice que ya están en la obra de Camba “el arribismo, el fanatismo, la mediocridad de los políticos y sus mariachis, los debates parlamentarios sórdidos, banales, friquis o perfectamente estúpidos”.

No hace falta preguntarnos qué escribiría Camba sobre Gürtel, el Ministerio de Igualdad o el estatuto de Cataluña. Sus artículos sobre el baño de sesenta mil pesetas que se mandó construir Azaña, y frases como “comprenderán ustedes que la República española no iba a ponerse del lado de los maridos” (sobre la ley del divorcio) o “cambiando artículos del Estatuto catalán por puntos del programa socialista (…) se fue haciendo esta Constitución tan nueva” son, para muchos, perfectamente aplicables a la política de hoy en día. Arcadi Espada recuerda que Camba “no formó parte del fascismo ni del comunismo, representaba esa tercera España que hoy revive por cansancio frente a la socialdemocracia y la derecha”. Cansancio al que ya se refiere el gallego repetidas veces: “Al votar la República, el pueblo no lo hizo precisamente por entusiasmo republicano. Aquel voto, más que un voto en pro, fue un voto en contra; pero no sólo en contra del rey (…) sino en contra de todo un sistema”.

Ahonda en esta idea Juan Manuel de Prada: Camba “fue un diagnosticador atinadísimo de la República. Su desencanto irónico es una de las visiones más lúcidas de esta época.” Su denuncia del amiguismo y la corrupción en el Madrid republicano, y sobre todo los sucesos de octubre de 1934, se tradujeron en apoyo de Camba al golpe de estado de las tropas nacionales. Queda manifiesta su decepción con el experimento republicano: “Y lo peor es que antes (…) había siempre una solución (…) la República; pero ahora que tenemos la República, ahora ya no tenemos solución.” Consiguió escapar a Sevilla, y tras la guerra, en la que ejerció de corresponsal del ABC, volvió a Madrid y se instaló en el Hotel Palace (habitación 383). Sobre todo en esta época, se volvería más huraño y abandonaría los libros monotemáticos y de viajes para abrazar textos heterodoxos, aunque manteniendo ese espíritu epicúreo y tono sarcástico que le caracterizan, siempre teniendo en cuenta las limitaciones que imponía el régimen a los escritores: “En casi todo el interior de Castilla, al pescado se le llama fresco, pero no al pescado fresco, sino al pescado podrido.”

Sentencia Mario Noya, otro gallego: “Quien se engolfa en el dichejo ese de que no hay nada más caduco que el periódico de ayer es que, o no da más de sí, pobriño, o no ha leído a nuestro hombre… o es político.” Ciertamente, si en el periódico de ayer escribió Julio Camba, o algún otro autor que han mencionado los entrevistados durante nuestras conversaciones – Josep Pla y Manuel Chaves Nogales hacen insistentes apariciones – éste contendrá una evaluación irreverente de los males que aquejan hoy a España, y por desgracia, de los que le afligirán dentro de casi 50 años.

Novedades editoriales de Julio Camba

Aventuras de una peseta (Alhena Media, 2007)

La ciudad automática (Alhena Media, 2008)

Maneras de Ser Español (Luca de Tena, 2008)

La rana viajera (Alhena Media, 2008)

Un Año en Otro Mundo (Rey Lear, 2009)

Haciendo de República y artículos sobre la guerra civil (Libros del Silencio, 2010)

Ésta es la versión no editada del artículo que apareció en la revista Tiempo la semana del 27 de agosto al 3 de septiembre.

Written by pursewarden

septiembre 6, 2010 a 8:30 am

Una respuesta

Subscribe to comments with RSS.

  1. […] de Kolimá. El artista de la pala, de Varlam Shalamov. Minúscula. Haciendo de República, de Julio Camba. Libros del Silencio. Vida y opiniones de Juan Mal-herido, de Juan Mal-herido. Melusina. El libro […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: